Los remedios de Fondo


Autor: José María Cardesín de Ascó

INTRODUCCIÓN:

Uno de los apartados más apasionantes, y la vez más olvidados y desconocidos, de la homeopatía es la psicología. Los remedios de fondo, no solo pueden ayudar a conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás, además explican y tratan el proceso degenerativo de cada individuo.

Para poder explicar qué es un remedio de fondo, primero hemos de dejar claro qué es y como actua un medicamento homeopático común.

Un medicamento homeopático, proviene de un tóxico o de un sustancia activa, es decir que tenga algún efecto en un individuo sano. Estas sustancias tóxicas producen conjuntos síntomas en nuestro organismo. Algunas de ellas son el café, la sal, plantas como el aconitum, lycopodium, la pulsatilla o tóxicos de animales como el de la abeja (apis) o el de la serpiente (lachesis).


Como decíamos, estas sustancias producen no uno, sino varios síntomas en nuestros organismo. La homeopatía lo que hace es diluir estas sustancias a dosis infinitesimales (a dosis muy reducidas). Según la Ley de Similitud, toda sustancia que administrada a un sujeto sano le produzca unos síntomas, podrá curarse de ellos si le administramos la misma sustancia a dosis infinitesimal.

Si examinamos el efecto de un tóxico cualquiera, veremos que produce varios síntomas, por ejemplo, fiebre, dolor, rojez, sudor, nervios... Esa misma sustancia, administrada en dosis infinitesimal (dosis homeopática) curaría todos esos síntomas. Es por ello que todos los remedios homepáticos sirven para tratar varios síntomas, y no uno solo.

Hasta aquí, estamos hablando de remedios homeopáticos comunes, remedios sintomáticos, los que tratan síntomas de todo tipo, físicos y psíquicos. Pero los remedios de fondo, van un poco más allá.

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